Sandra Barneda: “He dado muchos bandazos y he disfrutado en todos ellos”


Sandra Barneda no sólo es uno de los rostros del momento en Mediaset. Barneda es, ante todo mujer y pecadora. Dos condiciones que van de la mano desde el comienzo de los tiempos, desde que Eva mordió aquel fruto prohibido y condenó a la humanidad a vivir fuera del paraíso. Las mujeres desde entonces han cargado con la culpa sobre sus hombros.

Sandra busca romper las cadenas de la culpa y el pecado, perdonar a todas aquellas mujeres que pecaron para ser libres y darles el reconocimiento que se merecen por lo que hicieron y por lo que fueron. Para ello ha presentado su nuevo libro ‘Hablarán de nosotras’ (Aguilar), su primer trabajo de no ficción en el que presenta a 17 mujeres políticas, cantantes, aristócratas, reinas, actrices, presentadoras… todas ellas unidas por el pecado, concretamente, por alguno de los siete pecados capitales. ‘Hablarán de nosotras’ salió a la venta el 17 de noviembre y ya va camino de la tercera edición y se ha colocado en el top 10 en ventas de no ficción. Hablamos con Sandra sobre mujeres y la necesidad de pecar.


¿De donde surgió la idea de hablar de las mujeres y sus pecados?

De la necesidad de reunir vidas que me parecen apasionantes y no dejar de hablar de una exoneración de la culpa a través de los pecados capitales para romper con elementos que todavía, socialmente no nos dejan ser libres.

¿Estamos cerca de exonerar a las mujeres de sus pecados?

Creo que no estamos ni a mitad de camino de la ansiada igualdad. El otro día leía un estudio del Foro Mundial en el que decían que la igualdad de género no llegaría hasta mínimo, el 2175. Si miramos la historia, es verdad que llevamos siglos de desigualdad y ahora hemos avanzado mucho. Ojalá se llegue a esa fecha como la de la igualdad plena porque sería bueno para la sociedad, sería una sociedad mucho más rica.

Hablando de ‘Hablarán de nosotras’, ¿Cómo ha sido el proceso de investigación?

Ha sido un proceso muy interesante y enriquecedor. Estas 17 mujeres han tenido vidas muy intensas, algunas muy cortas, d muchos altibajos y de mucha lucha. Ha sido muy interesante porque conectaba con mi propia feminidad en este mundo del siglo XXI en el que todavía las mujeres, a veces por exigencia propia o del guión que marca la sociedad, nos exigimos mucho más y tenemos que pelear con un peso extra. Eso te conecta con ellas porque son mujeres que superaron sus propios límites y trataron de traspasar las barreras sociales, ambas cosas igual de difíciles, y lo consiguieron que cuando lo descubres… bueno, cada uno pensará si fue muy alto o no.

Son 17 las vidas en las que te adentras en tu libro pero ¿Qué mujer se ha quedado fuera?

Muchas. Hay tantas mujeres en la historia y algunas que aun no han llegado que también me faltan. Las que son heroínas anónimas que han estado tapadas por el silencio de historiadores y por el silencio de la propia sociedad y que tuvieron que disfrazarse o anularse a ellas mismas para no ser perseguidas.

Sin romper la magia a los futuros lectores, la mujer que abre este libro es Hillary Rodham-Clinton. En el momento en el que escribiste el libro aun no se conocían los resultados de las elecciones americanas y haces tus propias cábalas sobre su futuro ¿qué modificarías ahora de esas páginas?

Me centraría en el momento en el que salió al día siguiente de perder las elecciones. En el discurso que dio, la entereza que mostró porque era un batacazo mundial porque nadie esperaba que Trump fuera el nuevo presidente. Entonces, después de tanto tiempo luchando y de que todos la dieran por ganadora, no hay nada peor ¿Cómo te recuperas de eso? La entereza y las palabras que tuvo… no deja de ser una pionera que ha conseguido colocar a una mujer como candidata a presidente de los Estados Unidos y eso no ha sido nada fácil para una mujer que tuvo que renunciar a su apellido de soltera para que su marido se presentase a gobernador de Arkansas.

Como periodista, si pudieras entrevistar a alguna de estas mujeres ¿Cuál sería?

A todas, me encantaría conocerlas a todas, incluso reunirlas en una cena. Estaría muy atenta a cómo se mirasen Jacqueline Kennedy y Hillary ¿qué hablarían? ¿qué se comentarían? Al final todas aquellas mujeres que nacieron a caballo entre dos tiempos progresaron mucho. Creo que se llevarían muy bien todas y charlarían de lo mucho que tienen en común.

Cuando te adentras en el libro descubres un hilo conductor que las conecta a la mayoría ¿Los pecadores acaban por unirse?

El punto en común que tienen es que fueron mujeres muy incomprendidas, envidiadas y que han roto paredes de cristal para seguir avanzando. Eso las une y nos une a ellas porque toda mujer está unida en una cadena porque llevamos muchos años de lucha por la igualdad, que no se confunda. Las mujeres no han luchado por la superioridad, esa es la gran victoria, ese es el gran cambio. Cuando se consiga lo que primará será una simbiosis que será mucho más fértil.

La unión hace la fuerza…

Sí. Lo que pasa es que hasta ahora se ha hecho la fuerza a través de aplastar al más débil. Creo que si se consigue esa ansiada igualdad, por la que se lleva mucho tiempo luchando y que se cobrado muchas vidas a lo largo de la historia, creo que la sociedad va a cambiar los parámetros de cómo se construye.

Soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza ¿Cuál es el pecado de Sandra Barneda?

Me colocaría en la soberbia para bien y para mal, porque todo es pecado y virtud, no es pecado en mayúsculas. Pecar te hace libre porque te enfrenta a lo establecido. Yo me he parapetado en la soberbia. Algunas veces injustamente, pero me ha ayudado mucho a tirar para delante, sobre todo cuando te dicen: “No, tú no puedes, ¿tú qué vas a saber?”.

¿La soberbia es el camino?

Bueno, la Iglesia católica lo coloca como el peor de los pecados porque te crees que lo sabes todo. Yo creo que cada uno es su propio juez y que no hace falta que te juzguen.

¿Qué consejo podrías darle a las jóvenes estudiantes de hoy en día que como estas pecadores se encuentran trabas en sus caminos?

No hay una sola autopista, no hay que pensar en la meta sino concentrarse en el camino y disfrutarlo. Hay que estar muy atenta a todo lo que te puede suceder y cogerlo. Yo he dado muchos bandazos y he disfrutado de todos ellos. Creo que tienes que tener la pasión y la curiosidad muy bien alimentadas.

Al final es eso, la autoexigencia y la autocrítica son muy importantes. Tú tienes que ser tu principal crítica y saber dónde están tus límites. Si metes todo esto en una coctelera el resultado es que te da igual lo que te digan los demás. Puedes llegar a donde te de la gana, sólo si lo tienes todo. Porque si te cierras a una única cosa te perderás muchos momentos maravillosos e incluso, tu propio yo porque no sabemos nada, ni siquiera qué es lo que queremos. No permitas que un ‘no’ o 20 te paren porque en la vida hay más noes que sies pero los sies son maravillosos.


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