Seis estudiantes con altas capacidades intelectuales expusieron este martes sus trabajos de investigación en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla, en el acto de clausura del programa DACIU, una iniciativa que conecta a este tipo de alumnado con investigadores universitarios para que desarrollen proyectos propios más allá de lo que se enseña en las aulas convencionales.
Los proyectos presentados abordaron temas tan distintos como los sesgos de la inteligencia artificial en el mercado laboral, la simulación molecular, la neurodiversidad en la universidad, la resiliencia emocional, la sostenibilidad jurídica en Europa y los materiales nanoporosos —un tipo de material con una estructura llena de poros microscópicos con aplicaciones en industria, medicina y medioambiente—.
¿Qué es DACIU?
DACIU son las siglas de Desarrollo de las Altas Capacidades Intelectuales en la Universidad, un programa de excelencia promovido por la Fundación Avanza. Su funcionamiento es sencillo: estudiantes con altas capacidades se incorporan a proyectos de investigación activos dentro de una universidad, con un tutor o tutora que les acompaña de forma personalizada. Lo que los distingue de otras iniciativas similares es que son los propios estudiantes quienes eligen el tema sobre el que quieren investigar.
La UPO lleva participando en DACIU desde su primera edición y fue una de las once universidades que pusieron en marcha el programa en España. Hoy, la iniciativa ya cuenta con 22 campus asociados en todo el país.
Los seis proyectos del curso 2025-2026
Javier del Toro, tutorizado por Alicia Rivas, investigó cómo los algoritmos de inteligencia artificial pueden generar discriminación en los procesos de selección y promoción laboral. Daniel Castro y Rafael Mejías, bajo la tutorización de Juan José Gutiérrez, trabajaron juntos en simulación molecular y materiales nanoporosos.
Celia Boza, con la tutora Nieves Aquino Llinares, analizó los retos que enfrentan en la universidad los estudiantes con Trastorno del Espectro Autista de nivel 1. José Sánchez, tutorizado por Ana María Gallardo, exploró la relación entre inteligencia emocional, adversidad y resiliencia. Y Nicolás Dabrio, con María Jesús Blanco como tutora, estudió cómo la sostenibilidad está pasando de ser una recomendación voluntaria a convertirse en una obligación legal dentro del marco normativo de la Unión Europea.
Un programa para no dejar el talento sin aprovechar
El acto de clausura contó con la presencia de Pilar Moreno, vicerrectora de Estudiantes de la UPO; Raúl Álvarez, director general de Políticas Sociales; María Valverde, responsable de comunicación de DACIU España; y Evaristo Barrera, coordinador del programa en la universidad sevillana.
«El talento hay que estimularlo y multiplicarlo», afirmó Valverde durante su intervención, antes de reconocer que las cifras de expansión del programa, con 22 universidades ya adheridas, no reflejan lo más importante: «el trabajo diario de tutores y tutoras con estudiantes».
La vicerrectora Moreno destacó el papel del profesorado, tanto de los centros educativos que identifican el talento en etapas tempranas como de los docentes universitarios que se implican año tras año en el programa. Por su parte, Álvarez subrayó la necesidad de que la universidad «sea ambiciosa en las necesidades de las personas con altas capacidades en su desarrollo académico».
El coordinador del programa en la UPO, Evaristo Barrera, moderó la sesión en la que los estudiantes presentaron sus trabajos y recordó uno de los principios que distinguen a DACIU: que sea el propio alumno quien decida qué quiere investigar, garantizando así que el aprendizaje parta de una motivación genuina y no de un plan de estudios prediseñado.

Un programa para no dejar el talento sin aprovechar