¿Te queda enzima Hpa I? mira por si tienes de sobra

¿Te queda enzima Hpa I? mira por si tienes de sobra


En el imaginario común los científicos y científicas viven encerrados en sus laboratorios sin contacto con la realidad. Pero su día a día es más bien todo lo contrario, la colaboración y la solidaridad entre investigadores es parte básica en el avance de la ciencia.

Aunque no responde al verdadero procedimiento que se lleva a cabo, hace unos días las redes sociales compartían una petición muy especial. “Hola familia ¿todo bien? bueno mira os comento, me hace falta una enzima de restricción que se llama Hpa I. Es difícil de encontrar y la necesito urgentemente. Podéis darle RT por si alguna casualidad llegara este mensaje a alguien que la tenga”. El mensaje partía de Antonio Arroyo, alumno interno del área de Genética Departamento Biología Celular, Genética y Fisiología de la Universidad de Málaga, quien lo mandó a un conocido programa de televisión y comenzó a ver como subían los retweets y las respuestas.

“A mí me hacía falta una enzima que es especial porque no todo el mundo tiene, de ahí que aunque esté pedida por los cauces normales está tardando, se me ocurrió sin consultar con mi tutor dar un paso más y moverme por las redes sociales”, señala el alumno. Esto le ha llevado a asustarse un poco, pues la repercusión ha sido inmediata y le ha llevado a muchos a preguntarse qué es esa enzima y si es posible que esté en un cajón.

La enzima Hpa I

Tweet de Antonio Arroyo

Pues no. No mires en la cocina. La enzima Hpa I, es una enzima de restricción que los investigadores e investigadoras usan en el laboratorio para bloquear alguna de las funciones de las proteínas (digerir los ácidos nucléicos). Las enzimas de restricción son herramientas moleculares. Lo que hacen es reconocer una secuencia de ADN y cortar en ella. Hay muchísimos tipos de enzimas de restricción. Son algo así como una especies de “tijeras” empleadas biología molecular. En concreto esta enzima es de las menos comunes, por lo que las empresas que suministran material a las universidades suelen tardar más en generarla y hacerla llegar a los laboratorios. 

Volviendo al tweet, Arroyo señala como “este no tiene ninguna mala intención, solo quería acelerar un proceso, pero tenía que haberme informado mejor de los trámites. La repercusión del tweet me he asustado un poco y quiero señalar como en el departamento y en todos los departamento de investigación en general la gente es maravillosa y nos ayudamos entre nosotros. Desde el primer momento me he sentido super acogido y apoyado por todos”. En esta línea, el alumno de la UMA expone como “hay una gran colaboración entre los departamentos, yo mismo he ido a preguntar por la enzima a prácticamente todos los laboratorios de la universidad y todos me han atendido super bien y se han volcado conmigo, el problema es que al ser una de las enzimas poco comunes nadie la tenía”. 

La solidaridad entre materiales de investigación

Una enzima de restricción es una herramienta que se usa con frecuencia en el laboratorio, no hay una sola, hay cientos diferentes. En el día a día de los laboratorios, se suelen pedir y gastar muchos productos y materiales, que son repuestos por las empresas encargadas de surtir a los departamento. 

En el caso de la Hpa I, que despertó la curiosidad en redes, es de las menos comunes. “La demanda es poca y esto lleva a que esté menos en stock. También hay que tener en cuenta que son productos con una vida media, por lo que no se pueden acumular en grandes cantidades. Tienes que acumularla con las cantidades que vas a usar, porque además son caras”, señala Eduardo Rodríguez, secretario del Departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología de la UMA y responsable del área de Genética. 

Para suplir los retrasos o la falta de algún producto es común la solidaridad interdepartamental. Así, “lo primero que se hizo fue preguntar a otros laboratorios, es un incidente más en el día a día de nuestro trabajo” recalca Rodríguez, quien añade como “es muy común que entre investigadores nos apoyemos tanto con los productos químicos como en la instrumentalización. De la forma en la que trabajamos con mucha frecuencia nos acercamos a los compañeros y a otros laboratorios para compartir. Hay mucha solidaridad en ese aspecto”. 

Para Antonio Arroyo, la espera de su enzima continúa, pero esta experiencia con las redes le ha llevado a conocer a fondo cuáles son los trámites para pedirla y la solidaridad que se da entre toda su profesión. El alumno puede tener claro que “la enzima llegará, terminará llegando en algún momento”, tal y como recalca Eduardo Rodríguez. Si no, siempre queda llamar a la puerta del vecino por si tuviera un poco. 

Conociendo al la bacteria enemiga

Con todo el movimiento que se ha generado por la petición queda sin resolver exactamente para qué se necesita la enzima Hpa I y en qué consiste el estudio desarrollado por el alumno que la necesita. 

Es así como la investigación que lleva a cabo Antonio Arroyo forma parte de su Trabajo Fin de Máster. Arroyo, dentro del Departamento de Genética y en conjunto con el resto del grupo de investigación, estudia un patógeno que afecta a los olivos y demás plantas leñosas. Se trata de la Pseudomonas savastanoi, la bacteria responsable de “los tumores” en los olivos.

Concretamente, el trabajo de Arroyo busca estudiar cómo afecta la proteína a la planta cuando se le elimina una parte. Las proteínas están formadas por una serie de dominios que tienen funciones específicas. “Para ver la función de cada dominio lo que se hace es eliminar ese dominio y observar cómo afecta luego. En concreto en mi trabajo configuro versiones mutantes de la proteína en las que altero algunos de sus dominios. En algunos casos sí que elimino el dominio directamente, pero en otros casos la estrategia pasa por suprimir la funcionalidad del dominio alterando su secuencia aminoacídica”, expone Arroyo.

Con este proceso se da un pequeño paso más para estudiar cómo combatir la bacteria que pone en peligro el olivar español. Siendo básico en el conocimiento del ataque de las bacterias para que otros investigadores puedan diseñar modos para controlar la enfermedad. 

Finalmente, cabe destacar cómo la enzima Hpa I es una herramienta más empleada en el proceso de “cloning”, es decir, en otro apartado del estudio. En la investigación de Arroyo, la enzima se utiliza para “cortar” el gen que codifica la proteína y “pegarlo” en un contexto que la bacteria entiende para que pueda llegar a producirla. Siendo necesaria para el estudio es cierto que esta es solo una herramienta más de las usadas en el laboratorio. 


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