Arellano: “estamos en un tiempo en el que ser moderado es un acto de valentía”


El Hospital Real, sede del Rectorado de la Universidad de Granada, ha sido un año más el lugar escogido para acoger a los cientos de nuevos doctores y autoridades académicas en el Acto de Apertura del nuevo curso académico.

Como cada año, la Universidad de Granada ha llenado de solemnidad este primer acto oficial, con la llegada de la comitiva en procesión cívica hasta el interior del Rectorado. Se trató de un acto con un fuerte carácter granadino, donde destacó la ausencia de rectores invitados de otras universidades. La mesa central estuvo ocupada en todo momento por representantes de Granada con la única asistencia anexa del consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano. Cabe destacar que, aunque no de ámbito académico, estuvieron presentes la consejera de Igualdad y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, así como las autoridades gubernamentales de la ciudad y provincia.

Previo a la celebración del acto de inauguración, Pilar Aranda, rectora del la UGR, y el consejero de Economía y Conocimiento atendieron a los medios para destacar la importancia y los retos del nuevo año. En este sentido, Aranda aprovechó la ocasión para agradecer la presencia de ambos consejeros, lo mostraba “el interés de la Junta por el desarrollo de las universidades”. Así, la rectora granadina señalaba cómo por fin quedaban “atrás los tiempos terribles de deudas y asfixia y lo que tenemos por delante es un futuro prometedor paras las universidades y por eso quiero darles expresamente las gracias al gobierno andaluz, pero particularmente al consejero que nos acompaña”.

En respuesta a su agradecimiento, Arellano recalcó el compromiso de la Junta de Andalucía con las universidades públicas, señalando el “comienzo de un curso esperanzador”. Sobre las futuras medidas, el consejero de Economía y Conocimiento expuso que

“Vamos a consolidar los trabajos que llevamos tratando desde el inicio de la legislatura, que van de la mano de la recuperación de la normalidad y de la certidumbre en cuanto a la financiación de las universidades”

El camino de estas reformas va de la mano de la reducción de los efectos de las medidas de austeridad, con ejemplos como el de la bonificación de las matrículas, presentada como “estructural, no coyuntural, está aquí para quedarse”.

La atención a medios también sirvió para presentar alguno de los temas de actualidad que se presencian en el país, como es el caso del conflicto catalán. Preguntado al respecto al consejero de Economía y Conocimiento, en relación al discurso del rector de la Universidad de Málaga pronunciado el día anterior en su acto de apertura, Arellano resolvió que “lo que el rector de la UMA planteó es que las Universidades deben ser parte de la solución, en el diálogo y el encuentro. Lo que no es razonable es cuando se usa el camino de la ilegalidad y confrontación como instrumento. Creo que hay que estar de acuerdo con el rector de la UMA en que las universidades deben jugar un papel en la cuestión”. Todo ello simplificado con una frase que muestra el sentir político desde el gobierno autonómico:

“estamos en un tiempo en el que ser moderado es un acto de valentía”

Solemnidad y tradición en la apertura de la UGR

Con la lectura de la memoria académica del curso 2016/2017 arrancaba el acto de apertura. Presentada por el secretario general de la UGR, Pedro Mercado, se señalaron los principales datos y cifras que componen una memoria cargada de positividad, donde la UGR destaca por ser la segunda universidad española catalogada entre las 300 mejores universidades del mundo según el ránking de Shanghái. Con sus 500 años de historia la UGR sigue siendo una de las favoritas de los estudiantes, manteniendo el curso pasado a 46.483 alumnos de Grado, que se suman a los 5.218 estudiantes de máster y los 3.527 que han decidido realizar el doctorado en la institución. Unas buenas cifras de las que la Universidad puede presumir, las cuales van de la mano de la investigación y presencia internacional que presenta a la UGR como una de las instituciones académicas más valoradas. 

Seguida de la memoria académica se pasaba a la lectura de la lección inaugural, que este año ha estado al cargo de Javier Gallego Roca, catedrático del Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Granada. Con la ponencia titulada La cultura de la restauración arquitectónica en los umbrales del siglo XXI, el profesor Gallego resaltó la importancia de la restauración como forma de salvaguardar la historia de una sociedad, siendo ejemplo de su teoría la propia UGR, que tras cinco siglos de ejercicio tiene en sus instalaciones muchas de las señas de identidad de su trayectoria.

La máxima carga de solemnidad y tradición del acto de apertura llegaron en el momento de la investidura de los nuevos doctores granadinos, que llegaron en procesión tras los directores y decanos de las Escuelas y Facultades Granadinas. Uno a uno fueron llamados para leer el juramento de investidura sobre los estatutos universitarios, para posteriormente recibir la imposición del birrete de manos de la rectora. Un momento sagrado cuya solemnidad se veía amparada por las muestras de afecto y orgullo que los cientos de familiares ostentaban desde sus asientos. Con cámaras y móviles todos querían plasmar un momento que pone culmen a la primera etapa de investigación e integración en la Universidad.

Financiación y buenas cifras

Los discursos finales del consejero de Economía y Conocimiento y de la rectora granadina no defraudaron en temática, la financiación volvió a ser eje central en ambas intervenciones.

Siguiendo el protocolo, el primero en intervenir fue el consejero Arellano, quien hizo una recopilación de las principales ideas expuestas en los anteriores actos de apertura. La financiación universitaria y las medidas que desde la Junta de Andalucía se llevan a cabo para limitar los efectos de los años de austeridad fueron de nuevo los pilares de su discurso. El consejero no quiso dejar de lado la importancia de las instituciones académicas en el ámbito social, recalcando una vez más cómo la existencia de las mismas supone un beneficio en el PIB de la comunidad autónoma, que se traduce en unos 7.000 millones de euros movilizados. Transferencia y atracción de talento, dos líneas de trabajo por la cual la Junta de Andalucía se compromete a seguir invirtiendo, siendo la financiación del PAIDI uno de los grandes proyectos para los próximos meses.

La bonificación de las matrículas tuvo también su protagonismo en este acto de apertura, aunque no fue el eje central del discurso de Arellano. El consejero prefirió mostrar cómo esta medida no es un hecho aislado, sino que se une a otros muchos proyectos por los cuales el Gobierno andaluz trabaja para mejorar y reforzar a su sistema público de universidades.

En el turno de Pilar Aranda la financiación también tuvo un importante papel, que se unió a la vinculación social y la presentación de la realidad granadina. Aranda comenzaba señalando las buenas noticias que desde hace algunos años se producen en el verano de la UGR: el mantenimiento de la segunda posición como mejor universidad española según el ránking de Shanghái. Aranda no se quedó en la divagación de las buenas impresiones, si no que aprovechó para hacer autocrítica de esta realidad, señalando a nivel social como no siempre se da la importancia debida al día día de la universidad. Así, la rectora granadina se posicionó contra las críticas de que en España solo haya 2 universidades entre las 300 mejores, recalando que hay 45 entre las 1000 mejores, una cifra a tener en cuenta. De esta forma Aranda se preguntaba si era mejor tener solo dos entre las 100 mejores y ninguna más en el resto de categorías, algo que podría contentar a algunos medios pero que perjudicaría tanto a la sociedad general como a la unidad del sistema público de universidades en particular.

“No debemos cometer el error de pensar que estamos en el mejor momento y dejarnos llevar”

Con estas palabras Aranda recalcaba su autocrítica y subrayaba la necesidad de hacer un diagnostico de calidad desde la propia universidad basado en la captación de talento, un sistema de financiación eficiente y una autonomía que les permitiera actuar de forma ágil.

Entre los proyectos propios también destacaron algunas medidas en las que se debe seguir trabajando, así como analizar sus resultados. Una de ellas, que ha afectado de forma positiva a la ciudad adelantado su “vuelta a la vida” ha sido el cambio en el calendario académico, donde el debate y el compromiso con las partes implicadas parece estar llegando a la satisfacción de toda la comunidad universitaria.

Un discurso positivo que sin embargo dejaba poco espacio para dos de las patas que conforman a la Universidad de Granada, mencionadas de forma aislada en cuanto a la financiación del Gobierno central, Aranda tuvo pocas palabras para la gestión de los campus universitarios de Ceuta y Melilla. Ambas ciudades autónomas están gestionadas en cuanto a Educación Superior por la Universidad de Granada, algo que aunque en datos oficiales se presenta de forma sesgada y sin suficientes apariciones.

Finalmente, la rectora de la Universidad de Granada presentó el que será el gran proyecto para el nuevo curso, el centro de estudiantes en el espacio del V Centenario, donde entre otros servicios se dispondrá de salas de estudio permanentes y áreas para la participación estudiantil emprendimiento y empleabilidad. La representación estudiantil es uno de los fuertes granadinos, con la presencia del coordinador de la Delegación General de Estudiantes, Julián Juberías, e el acto de apertura se señalaron también ras el acto las demandas de este colectivo. Como señaló a este medio Juberías “todavía quedan retos conforme al calendario académico” para lo cual solicitaba “que se nos tenga en cuenta para cualesquier decisión porque cuentan con nosotros”.


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