Un estudio cuestiona la eficacia del carnet por puntos en su décimo aniversario


Hoy el permiso de conducción por puntos cumple 10 años. La medida fue aprobada por el primer gobierno de Rodríguez Zapatero en el año 2006 para concienciar a los conductores y penalizar las infracciones con resta de puntos. La prensa alaba hoy la criticada medida en su momento, adjudicándole el éxito del descenso ininterrumpido de la siniestralidad en las carreteras españolas. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Sevilla publicado en Transport Policy, revista de referencia intencional en la evaluación de políticas de transporte, cuestiona su eficacia. La investigación, firmada por los profesores de Economía Política José Ignacio Castillo-Manzano y Mercedes Castro-Nuño, plantea que el carnet por puntos tiene una eficacia inicial significativa al reducir la siniestralidad vial entre un 15-20% pero ese impacto se diluye a largo plazo, hasta terminar desapareciendo en el plazo de un año y medio generalmente.

Así pues los investigadores del  grupo de investigación Applied Economics & Management de la US desmontan lo que califican de “un hito social del que nos sentimos orgullosos los españoles” como se ha convertido el carnet por puntos. Algo que rompe con los datos empíricos, ya que en opinión del profesor Castillo-Manzano, han sido medidas menos glamurosas y más coercitivas, como el endurecimiento del Código Penal en materia de seguridad vial aprobado en 2007, las que han impactado de forma más duradera durante los últimos años en la tendencia a la baja de la siniestralidad vial. El estudio explica que la percepción errónea de la sociedad española sobre el impacto del carnet por puntos puede deberse al solapamiento que ambas medidas  tuvieron en  el tiempo, ya que los efectos de la reforma del Código Penal comenzaron cuando todavía no se habían diluido completamente los relativos a la implementación del permiso de conducir por puntos.

Según el profesor Castillo-Manzano:

“desde su desarrollo a mediados de la década de los 50 del siglo pasado en Estados Unidos, los permisos por puntos se han convertido en unos de los instrumentos de política de seguridad vial que más rápidamente se han extendido por todo el mundo, especialmente entre los países desarrollados. Pero lo cierto es que la evidencia empírica internacional demuestra que carecen de cualquier efecto a largo plazo”

Por eso, en palabras de la profesora Castro-Nuño, el carnet por puntos, a pesar de su potencial preventivo y rehabilitador de infractores, no puede concebirse como una estrategia puntual y aislada.

Las razones de este disparidad de efectos entre el carnet por puntos y el endurecimiento de los delitos viales en el Código Penal se debe a una disparidad entre incentivos. El profesor Castillo-Manzano lo explica así “los economistas creemos en los incentivos, y realmente funcionan. Pero si lo pensamos fríamente, el miedo a perder algún punto, especialmente cuando se tienen todos, no parece a priori un incentivo demasiado fuerte como para cambiar comportamientos  al volante no deseados. En cambio el miedo a ir a la cárcel, en una persona que esté alejada de actividades delictivas, es un claro repulsivo para cambiar hábitos de conducción imprudentes”.

Pese al cuestionable éxito del carnet por puntos, los profesores Castro y Castillo no niegan los evidentes logros en la lucha contra la siniestralidad vial, el cual consideran que es un éxito colectivo estable alcanzado por la sociedad española, donde la concienciación de los medios de comunicación ha tenido un papel destacable al generar debate sobre las políticas públicas de seguridad vial. Un logro gracias a la planificación global de la política nacional de seguridad vial resultado de decisiones adecuadas mantenidas en el tiempo, en un marco generalmente alejado de la confrontación política.


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