Una investigación de la UCM ratifica los daños irreversibles de la luz de las pantallas digitales

Una investigación de la UCM ratifica los daños irreversibles de la luz de las pantallas digitales


La Universidad Complutense de Madrid ha presentado en el Colegio de Médicos de Madrid los resultados de las dos últimas investigaciones que ratifica los daños irreversibles que la luz de las pantallas digitales puede provocar en los ojos. Se trata de los primeros datos en los que se ha calculado la incidencia de la luz azul en la población infantil.

Ceguera central

El análisis cuantitativo llevado a cabo ha demostrado que en los animales (ratas pigmentadas) expuestos a iluminación de luz LED se produce una reducción del 23% del número de células de las capas nucleares. Una situación que “produce un daño en la molécula que dará lugar a un escotoma central, o lo que es lo mismo, la llamada ceguera central”, ha explicado Celia Sánchez-Ramos, Doctora y Profesora del Departamento Optometría y Visión de la Facultad de Óptica y Optomegría de la UCM. Daños, que como advierte Celia Sánchez, “son irreversibles, ya que esas células mueren y no se vuelven a regenerar”. Mientras, los resultados en los animales de experimentación que han sido sometido a filtros de luz han demostrado que su población neuronal se mantiene sin variaciones. En definitiva, “el estudio demuestra que la exposición a la luz LED favorece la expresión de genes que promueven la muerte celular y los de las enzimas implicadas en ella, a la que vez que bloquean la expresión de los genes implicados en la supervivencia celular”.

Especial cuidado en los niños

La Doctora y Profesora de la UCM ha dado también una serie de recomendaciones, entre las que es de gran “importancia el descanso y mantener una luz media-baja en nuestros dispositivos. Hacer que la luz esté lo más purificada posible. Asimismo, debemos mantener la distancia. Cuanto más lejos mejor, dentro, claro está, de las limitaciones de la propia persona”. En el caso de los niños estas medidas deben ser tomadas con mayor consideración ya que “la zona más importante de la retina, que es la mácula, no termina de desarrollarse hasta los 48 meses de vida. Los datos que tenemos es que los niños pueden pasar entre siete y ocho horas al día delante de aparatos electrónicos, y el ojo humano no está preparado para asumir tanta cantidad de luz al día. Reducir ese tiempo de exposición es fundamental”, ha corroborado Celia Sánchez. Un escenario alarmante que la Comisión Europea ya está estudiando. El organismo europeo ha llamado a todos los investigadores para que aporten sus datos sobre este temas y ha creado un comité de científico para analizar las potenciales consecuencias para la salud visual de las personas de los ciudadanos de los países miembros. “Los resultados tienen que ser presentados para que se tomen acciones legales, que exista una normativa”, ha apostillado la Profesora Celia Sánchez de la UCM.

Así ha sido el estudio

La metodología utilizada para la exposición a la luz fue rodear las jaulas de las ratas pigmentadas dividas en dos grupos. Al primero se le expuso a la luz LED blanca de las pantallas de tablets comercializadas actualmente en el mercado. El segundo estaba formado por ratas de la misma raza expuestas a la luz LED blanca de pantallas de tablets con un filtro externo superpuesto y que absorbe las longitudes de onda corta. También había un tercer grupo, ‘animales-control’, sin ningún tipo de exposición para comparar los datos entre uno y otros grupo. La metodología utilizada para la exposición a la luz fue rodear las jaulas de las ratas con seis tablets que se encendían durante 16 horas y se apagaban durante ocho horas al día. El experimento se realizó a lo largo de tres meses consecutivos.

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