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17 febrero, 2026
FormaciónNacional

Un libro defiende que las decisiones educativas se basen en evidencias científicas

La Universidad Camilo José Cela ha presentado este jueves en Madrid el libro ‘Las pruebas en educación: Políticas y prácticas educativas informadas por evidencias’, una obra que reclama un cambio profundo en la forma de tomar decisiones en el sistema educativo español. El texto, coordinado por el profesor Luis Lizasoain Hernández y publicado por la editorial Narcea, defiende que las políticas y prácticas educativas deben fundamentarse en datos rigurosos y no en intuiciones o modas pedagógicas.

El volumen reúne las aportaciones de destacados investigadores de toda España y plantea una reflexión sobre cómo mejorar la educación a partir de lo que realmente funciona en las aulas, basándose en estudios contrastados y evidencias científicas.

De la teoría a la práctica educativa

El libro se estructura en ocho capítulos que abordan desde los fundamentos teóricos de la investigación educativa hasta propuestas concretas para aplicar los hallazgos científicos en la mejora de los centros escolares. Uno de los ejes centrales de la obra es replantear la relación entre la investigación académica y la práctica docente diaria.

Lizasoain insiste en que la investigación educativa no debe imponerse desde los despachos universitarios de manera vertical, sino construirse desde las propias aulas. El coordinador del libro sostiene que los profesores no pueden ser simples receptores pasivos de resultados científicos, sino que deben convertirse en coproductores activos de conocimiento.

Más rigor y diversidad metodológica

El investigador reclama también mayor rigor y diversidad en los métodos de investigación educativa. Según sus palabras, cada enfoque metodológico aporta una perspectiva diferente, y lo verdaderamente importante es garantizar la calidad de la investigación, independientemente del método empleado.

Lizasoain identifica un problema de fondo en el sistema educativo español: al profesorado nadie le ha enseñado a investigar, y esa carencia frena el avance educativo. Los docentes reciben formación para enseñar, pero no para analizar de forma sistemática qué funciona y qué no en sus clases.

Colaboración entre universidad y colegios

Para superar este obstáculo, el libro propone revisar los modelos tradicionales de investigación educativa y promover equipos mixtos en los que trabajen juntos profesores de universidad y docentes de centros escolares. Esta colaboración permitiría resolver problemas reales del aula con el rigor que aporta la metodología científica.

La idea es crear puentes entre el mundo académico y la realidad diaria de los colegios e institutos, de modo que la investigación responda a necesidades concretas del profesorado y los resultados sean directamente aplicables en clase.

Sistemas de acceso a la investigación más cercanos

Lizasoain propone además la creación de sistemas propios de síntesis y acceso a la investigación educativa que sean más cercanos al profesorado y estén basados en evidencias de calidad. Actualmente, muchos docentes tienen dificultades para acceder a estudios científicos relevantes o para interpretarlos correctamente, lo que limita su capacidad de incorporar esos conocimientos a su práctica diaria.

Se trataría de desarrollar plataformas o recursos que traduzcan los resultados de investigación complejos a un lenguaje accesible y que ofrezcan orientaciones prácticas sobre cómo aplicarlos en el aula. Este tipo de herramientas ya existen en países como Reino Unido o Estados Unidos, pero en España su desarrollo es todavía incipiente.

Una nueva cultura profesional docente

El coordinador del libro defiende la necesidad de avanzar hacia una nueva cultura profesional basada en datos y colaboración. Esto implicaría que los centros educativos incorporen rutinas de análisis de resultados, que los equipos docentes discutan sobre qué prácticas funcionan mejor según las evidencias disponibles, y que las decisiones pedagógicas se tomen de forma más reflexiva y fundamentada.

En la presentación participó también Francisco López Rupérez, director de la Cátedra de Políticas Educativas de la UCJC, quien destacó la relevancia de la obra en el contexto actual y su aportación al debate sobre la toma de decisiones educativas basadas en pruebas sólidas y rigurosas.

¿Qué significa una educación basada en evidencias?

El concepto de educación basada en evidencias consiste en utilizar los resultados de la investigación científica para orientar las decisiones sobre qué enseñar, cómo hacerlo y cómo organizar los centros escolares. Se trata de aplicar al ámbito educativo el mismo principio que rige en medicina: usar aquellas intervenciones que han demostrado ser efectivas en estudios rigurosos.

Esto no significa ignorar la experiencia del profesorado ni convertir la enseñanza en una simple aplicación mecánica de recetas, sino combinar el conocimiento práctico de los docentes con las mejores evidencias disponibles sobre qué funciona en educación.

El libro está dirigido a docentes, directivos escolares, investigadores y responsables de políticas educativas, y se presenta como una obra de referencia para quienes buscan avanzar hacia un sistema educativo más reflexivo, fundamentado y efectivo.

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