Un proyecto ganador con el que ‘beberse’ el mundo


Lo que hace aproximadamente cuatro años comenzó como una sorpresa para el cumpleaños de un amigo, hace apenas dos semanas se convirtió en un punto de inflexión en las vidas de Ismael Heras y Gerardo Mena; dos estudiantes de 24 años que están acabando el Grado de Química en la Universidad de Almería. Y es que estos dos jóvenes se proclamaron ganadores del II Premio Emilio Botín de Proyectos de Empresa A3BT! 2016 al presentar su proyecto de empresa dedicada a la fabricación de Hidromiel.

Un certamen, convocado por el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ‘CeiA3’ con la colaboración de Santander Universidades, que no olvidarán jamás. En especial su gala, celebrada en Córdoba, a la que acudieron sin saber si se llevarían alguno de los tres premios a repartir entre los cuatro finalistas y a la que recuerdan como “un shock” al resultar ganadores.

Se encendió la bombilla

“El hidromiel es un producto totalmente desconocido ahora. Antes se tomaba mucho en los países nórdicos, Roma, Grecia, etc. Si antes se tomaba tanto, ¿por qué de repente ha desaparecido?”.

Ese fue el razonamiento que encendió la chispa de estos dos estudiantes y que con tiempo y esfuerzo les ha llevado hasta donde se encuentran ahora, a un paso de constituir oficialmente su empresa con la que pretenden fabricar su propia hidromiel y darla a conocer.

Así, como a un gran número de jóvenes y estudiantes, “de primeras nos llamaba la atención hacer cerveza”, confiesan. Una tarea relativamente asequible para ellos gracias a sus conocimientos sobre fermentación, procesos, cuidados necesarios o posibles inconvenientes que pudiesen surgir; todo fruto de sus estudios. Pero que, gracias a la ilusión de un amigo común amante de la época vikinga, decidieron desviar su rumbo ‘cervecero’ y probar con la hidromiel. “La primera vez la hicimos como regalo; nos sorprendió como salió y nos gustó”. A partir de ese día, repitieron el proceso otras veces como hobby y para dar a probar a otros amigos hasta que pensaron,

“si gusta y no se conoce, podríamos darla a conocer y a lo mejor a la gente le interesa”.

Una decisión que tras muchos ‘ensayo y error’ e “improvisación, como hacen los estudiantes”, les ha dado como resultado un producto “muy bueno y que supera con creces el sabor de la cerveza”, afirman con cierta sonrisa.

Una bebida, la hidromiel, que aunque competiría en el mercado con la cerveza o el vino, sería una alternativa más, que por si misma apenas tiene competencia directa. “La gente está acostumbrada a beber cerveza o vino, y nosotros tenemos que enseñarles nuestro producto. Ya que luego ellos elijan, pero primero deben saber que existe. Ese es en el mercado en el que tenemos que competir”, afirman muy convencidos.

En este sentido, tal y como la describen sus creadores, el hidromiel “es un producto distinto y difícil de definir”. Una bebida desconocida por la mayoría y que tiene unos 11º de alcohol, “se parece al vino en ese sentido”. También tiene “un toque achampanado como la cerveza, con burbujas”, pero quizá tirando un poco a la sidra. En cuanto a su sabor, “tiene el dulzor de la miel pero no tanto como un vino dulce, ni es un licor”. En definitiva, es una bebida que aseguran se puede tomar perfectamente durante la comida o en un postre.

Un futuro prometedor

“Esta ayuda es lo que nosotros necesitábamos para motivarnos a hacerlo, pero no es lo que se necesita para hacer una empresa. Una empresa necesita más”, comentaba Gerardo Mena al preguntar por el destino del premio económico (unos 8.000 euros).

Por esta razón, el premio lo utilizarán para pagar los trámites relativos a la constitución de la empresa, a la que aún le buscan nombre definitivo -aunque estará vinculado a la mitología nórdica posiblemente-, y para obtener todo el material necesario para la correcta realización, y en mayor cantidad, del hidromiel.

Labores para las que la Universidad se ha propuesto ayudarles, sobre todo “con el tema del papeleo” y cómo gestionar la financiación pues

“nosotros no tenemos grandes conocimientos en materia de empresas. Somos químicos y sabemos hacer el producto, pero en la creación de la empresa y su papeleo estamos más perdidos y esta ayuda es muy buena”.

Sin duda, una nueva experiencia al frente de su propio negocio que recomiendan a aquellos que tengan un proyecto. “Que apueste por él, que se mueva buscando ayudas, concursos, etc. Que sean valientes y se muevan. Hay muchas ayudas y oportunidades y no hay porque hacerlo todo solo. Hay que llamar a todas las puertas”, aseguran.

La posibilidad de ser pioneros en el mercado de la hidromiel

Aunque aún no cuentan con la maquinaria e instalaciones necesarias para una producción estable de hidromiel, Ismael Heras y Gerardo Mena ya han efectuado varias pruebas con distintos ingredientes, calidades y proporciones con el objetivo de obtener más de un producto que comercializar una vez pongan en marcha su empresa; posiblemente a comienzos de la primavera de 2017.

Uno de los motivos por los que están abiertos a lanzar varias gamas de su producto -con menos graduación de alcohol, distintos formatos de envasado, otros matices en el sabor, etc.- es porque

“aunque no se conozca, la gente cuando ve algo nuevo suele probarlo y darle una oportunidad”.

Por ello disponer de varios productos en el mercado les supondría una posibilidad mayor de captar a esos usuarios y bebedores de hidromiel potenciales.

Para ello, ya han comenzado a buscar negocios a los que les puedan interesar el hidromiel y donde darlo a conocer. Y es que, como competencia directa en España “hay unas cuatro empresas, pero en ámbito de venta nacional, que se mueva mucho, creemos que hay una en Sevilla. Pero casi todas son en ámbito local”, comentan. Es por eso que ellos quieren hacerlo a nivel local, nacional e incluso internacional.

“Haremos una conquista vikinga, empezando por la zona en la que estamos y luego subiendo hacia arriba”.

Con este objetivo, intentarán conseguir un precio asequible con el que competir en el mercado. “No querremos hacer una bebida que aunque esté muy buena sea tan cara que la gente sólo la pruebe una vez y no repita”. De este modo, buscarán apoyos institucionales y locales, como apicultores de la zona para obtener miel y recursos autóctonos que le den una identidad propia al producto; y asistirán a todas las ferias gastronómicas o medievales posibles, incluso FITUR, para su promoción.


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