‘Un techo muy resistente’


Cada año, coincidiendo con el 25 de Noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia de Género, se multiplican los análisis sobre la situación de las mujeres. Sin duda, el drama de la violencia machista es el más sangrante de cuantos afectan al colectivo femenino. Pero la raíz profunda del problema, que es la desigualdad, se manifiesta de muchas otras formas, no tan luctuosas pero igualmente preocupantes. La que conozco de modo más directo por mi experiencia personal y profesional es la de las dificultades que las mujeres encontramos para acceder a ciertos puestos de responsabilidad.

Espero que llegue el día en que no sea necesario hablar de todo esto, en que no tenga que existir una efeméride para recordarnos que en el camino hacia la igualdad plena queda todavía mucho por hacer. Pero por el momento, continúa siendo vital pararnos a reflexionar sobre ello.

En la actualidad, soy la única rectora de una universidad pública en España. Es un dato de por sí revelador. Como saben, el acceso al cargo que ocupo presupone la condición de catedrático o catedrática; y aunque en los últimos años la proporción de catedráticas se ha incrementado en nuestro país, alcanzando un 20,3 por ciento del total del colectivo (23,9 en el caso de la UMA), el peldaño superior de la gestión de las universidades es todavía un territorio fundamentalmente masculino.

Durante los dos años que he permanecido en la presidencia de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), el contacto con mujeres ha sido la excepción: en las reuniones con otros rectores, en los encuentros con los responsables políticos, en las mesas de trabajo con empresarios, en todas las actividades que he realizado, la mayoría de mis interlocutores han sido hombres. Esto demuestra que el “techo de cristal” de las mujeres sigue existiendo, y que es por desgracia muy resistente.

Hablamos de un problema generado por esquemas mentales caducos, por graves deficiencias en la educación para la igualdad, por la falta de concienciación ante lo anómalo que resulta restringir a más del 50 por ciento de la población el desempeño de determinadas responsabilidades solo por razones de sexo.

Las mujeres son ya mayoría en las aulas universitarias de toda España, pues representan el 54,2 por ciento del total de estudiantes matriculados, según los últimos datos del Ministerio de Educación. En los escalafones superiores de la carrera docente, sin embargo, su presencia es más limitada. Y pese a que las cifras demuestran una progresión positiva en este sentido, la plena igualdad queda lejos, muy lejos por el momento.

Es mucho el camino recorrido, pero no menos el que queda por recorrer. Desgraciadamente, celebraciones como la del 25 de noviembre continúan siendo necesarias porque la mujer sigue encontrando barreras en su vida diaria que le impiden desarrollarse como persona y como profesional. Y en tanto que la concienciación sobre la desigualdad no sea asumida por todos, esas barreras seguirán existiendo.

Tribuna realizada por la rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle. @AdelaidaUMA

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