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19 abril, 2026
CórdobaUniversidad de Córdoba

Un vendaje hecho con paja de trigo y un hongo medicinal acelera la cicatrización de heridas

Investigadores de la Universidad de Córdoba han desarrollado un apósito antibacteriano fabricado a partir de dos ingredientes poco convencionales: nanofibras extraídas de paja de trigo y componentes del hongo Ganoderma lucidum, conocido popularmente como reishi o lingzhi y ampliamente usado en la medicina tradicional asiática. El material, probado en laboratorio, no solo acelera la curación de heridas, sino que también absorbe grandes cantidades de líquido y combate bacterias responsables de infecciones cutáneas frecuentes.

El proyecto ha sido financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y se ha llevado a cabo en colaboración con la Universidad Tecnológica de Chalmers, en Suecia. Los resultados han sido publicados en la revista científica International Journal of Biological Macromolecules.

Un enfoque distinto al uso habitual del hongo

Lo que hace singular a este desarrollo es la parte del hongo que los investigadores decidieron emplear. En medicina, el reishi se utiliza habitualmente a través de sus esporas o de su cuerpo fructífero —la parte visible de la seta—, que solo aparecen al final del ciclo de cultivo. Obtenerlos requiere mucho tiempo y procesos de purificación complejos y costosos.

El equipo de Córdoba apostó por una alternativa más eficiente: usar el micelio —lo que podría entenderse como las «raíces» del hongo— y los exopolisacáridos, que son moléculas de carbohidratos que el hongo produce de forma natural mientras crece. Ambos elementos están disponibles en fases tempranas del cultivo, lo que simplifica y abarata todo el proceso.

«Nos preguntamos qué pasaría si dábamos un paso atrás y utilizábamos el hongo sin purificar. El resultado fue un método que requiere menor tiempo de producción, procesos de filtrado más simples y un aprovechamiento integral del cultivo sin perder eficacia», explica Esther Rincón, investigadora de la UCO y autora principal del estudio.

Un material que absorbe 92 veces su propio peso

En el laboratorio, los investigadores prepararon tres tipos de esponjas: una enriquecida solo con micelio, otra solo con exopolisacáridos, y una tercera con ambos componentes combinados. Después, sometieron las mezclas a un proceso de liofilización —básicamente, una congelación seguida de eliminación del agua— para obtener esponjas muy porosas y ligeras.

Cada variante mostró ventajas distintas. El micelio aportó resistencia mecánica y mayor absorción; los exopolisacáridos, estabilidad y una degradación más controlada; y la combinación de ambos dio lugar a una estructura más homogénea y resistente.

El material resultante superó más del 99% de porosidad —lo que significa que está casi enteramente formado por espacio vacío, lo que le permite absorber líquido con gran facilidad— y puede retener hasta 92 veces su propio peso en agua. En condiciones similares a las de una herida real, absorbe también alrededor de cuatro veces su peso en el tipo de líquido que segregan los tejidos dañados, superando con claridad a los apósitos convencionales de poliuretano.

Eficaz frente a bacterias y compatible con el organismo humano

Más allá de sus propiedades físicas, el vendaje también superó las pruebas biológicas. En los ensayos antibacterianos demostró eficacia frente a Staphylococcus aureus, una de las bacterias más habituales en infecciones de heridas. Además, los análisis de compatibilidad con la sangre arrojaron resultados positivos: el material no resultó tóxico para las células, lo que indica que podría usarse en contacto directo con tejido humano sin provocar reacciones adversas.

Próximos pasos: bioimpresión y liberación de fármacos

El equipo tiene previsto explorar la fabricación de estos vendajes mediante técnicas de bioimpresión 3D, una tecnología que permite construir estructuras biológicas capa a capa con gran precisión. También estudiarán otras aplicaciones, como utilizar el material como vehículo para la liberación controlada de medicamentos directamente sobre la herida.

Este trabajo se enmarca en el proyecto HIDROM3D, una iniciativa centrada en el desarrollo de hidrogeles de origen biológico para su uso en bioimpresión 3D y su aplicación en el sector biomédico.

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