Una mirada agridulce a Kibera, uno de los mayores barrios marginales de África


La Universidad de Jaén inauguró la semana pasada la exposición fotográfica de Fernando Lerma, ‘Kibera, mayor barrio marginal de África’, que forma parte de un Proyecto de Cooperación al Desarrollo de la institución universitaria dirigido a concienciar a la población jiennense sobre la situación de uno de los lugares más marginados del mundo, y que se encuentra ubicada en el edificio Zabaleta. Esta exposición puede verse en la Sala de Exposiciones del edificio Zabaleta D1 del Campus Las Lagunillas y permanecerá abierta hasta el 26 de febrero.

Lerma explica que las 15 fotografías que componen el conjunto expositivo muestran la vida real de dicho barrio, “cómo se ha ido formando a ambos lados de una vía de ferrocarril que los ingleses construyeron a principio del siglo pasado” y cómo es el día a día de sus habitantes. A través de estas imágenes, el fotógrafo ofrece una visión agridulce de la vida que se abre camino en este barrio, reflejando por un lado sus deficiencias en cuanto a sanidad e infraestructura, y por otro, la felicidad y alegría de los numerosos niños que habitan en este lugar.

Kibera es un asentamiento informal en los suburbios de Nairobi (capital de Kenya) que constituye una de las mayores barriadas pobres del mundo y en la que, aproximadamente, residen un millón de personas que viven con menos de un dólar al día. “He querido expresar esas vivencias de la gente, porque creo que contar una historia, apoyándose en la vida de las demás personas, en un retrato, en una mirada y en una sonrisa, enseña más que una fotografía monumental, de un lugar”, concluye Fernando Lerma sobre la exposición.

Esta barriada africana se ha convertido en un símbolo social para flejar el desorden mundial y el desajuste internacional existente entre necesidades sociales y disponibilidad de recursos. Las calles de Kibera están llenas de niños hambrientos, de ancianos sin medios, de adolescentes embarazadas y mucha suciedad y miseria, pero más allá de eso, y tal y como algunas fotografías de Lerma retratan, Kibera es también un lugar lleno de vida, con momentos de paz y de limpieza, con familias que adecentan lo poco que tienen, con días de colada en los que huele a jabón y a telas al aire, con equipos de fútbol, con música a todas horas e incluso con esperanza.


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