Violencia y cobardía acampan en la Universidad


Una vez más, la Universidad Complutense ha sido noticia por los comportamientos intolerantes, agresivos y violentos, de algunos grupos de alumnos. Hace unos días, varios estudiantes eran acosados, insultados y agredidos, en la misma Facultad de Periodismo.

Su delito: no sumarse al discurso único sobre el tema del aborto. A nadie se oculta que algunas universidades públicas se están convirtiendo en el nido de los elementos más radicales y extremistas, cuya violencia e intolerancia solo es comparable con su soberana ignorancia. Y si este hecho es grave, aún resulta más grave que desde determinados sectores del profesorado se alimente la vorágine del odio, mientras las autoridades académicas son incapaces de poner orden y muy capaces de ciertos silencios cómplices.

Siendo públicas y notorias las actividades de estos grupos de la extrema-izquierda, convendría que alguien recordara a los señores del rectorado que si ellos no identifican y expedientan a los agresores, podrían estar incurriendo en un presunto delito de omisión del deber de perseguir delitos que tienen los funcionarios públicos y que está recogido en el artículo 408 del Código Penal.

La Universidad debe ser centro de convivencia, basado en el contraste de pareceres, en el sentido crítico y en la libertad de expresión. Los centros universitarios no pueden convertirse en laboratorios supuestamente revolucionarios, donde la demagogia más radical campe a sus anchas; si la libertad se ve perseguida en los pasillos universitarios, ¿qué podemos esperar a la salida de los campus? Si la norma y el derecho son ignorados en el ámbito del conocimiento, ¿qué amenazas acechan en nuestras calles?

También habría que recordar a esas ‘autoridades’ que si hoy están otorgando presuntas patentes de corso para atemorizar, acallar o sacar de las aulas a todos cuantos no comparten su sectaria visión de la realidad, más pronto que tarde encontrarán la oportuna respuesta de aquellos universitarios dispuestos a afirmar, con el valor de la propia razón, que la Universidad es de todos los universitarios.


Compartir

Su email no será mostrado en los comentarios. Los campos requeridos son marcados con *