Marie Curie, excepcional y desconocida por igual


Pocos saben que de las 45 mujeres ganadoras del Premio Nobel, la primera fue Marie Curie, quien ganó el de Física en 1903. Y muchos desconocerán que es también la única mujer que lo ha ganado en más de una ocasión, ya que en 1911 ganó el de Química. Su hija, Irène Joliot-Curie, lo ganó también en 1935, por lo que son la única pareja de madre e hija que han alcanzado esta distinción.

Los hitos en torno a esta mujer excepcional y “sublime” como en su día la definió Gregorio Marañón, son incontables a la vez que desconocidos para la gran mayoría. Aquí radica la importancia de exposiciones como la que estos días se puede visitar en la UCM: “María Sklodowska Curie, una polaca en París”, promovida por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con el apoyo de la Embajada de la República de Polonia en España, el Instituto Polaco de Cultura de Madrid y el Musée Curie.

Un acercamiento a los hitos de Curie

La muestra recorre España desde 2014, acercando a estudiantes y público en general los aspectos más desconocidos y las anécdotas de su vida. Aquellas que inconscientemente la llevaron a dejar su huella en la historia de la ciencia. Así, quienes visiten la muestra descubrirán, por ejemplo, el trato al que llegó con su hermana pequeña de postergar sus estudios hasta que ésta terminara los suyos en Polonia, o el hecho de que la otra “nueva sustancia”, junto al radio, cuya existencia anunció el matrimonio Curie en 1898 tenga precisamente el nombre de “polonio”, en homenaje a la patria de Marie.

La muestra también repasa los tres viajes que Curie realizó a España en 1919, 1931 y 1933, este último justo un año antes de morir a causa de una “anemia perniciosa aplásica” causada precisamente por aquello a cuyo estudio dedicó su vida: las radiaciones.

Junto a estos hay otros muchos pasajes de la vida de María Sklodowska Curie que no se deben olvidar. Ahí está la decisión que tomó el matrimonio de no patentar sus descubrimientos para no enriquecerse, sino siempre servir a la Ciencia; la renuncia constante a recibir honores más allá de los premios científicos, o el extremo dolor y orgullo que Marie Curie sintió cuando fue elegida para sustituir a su marido en sus clases de Física en la Sorbona, tras su trágica muerte en 1906 atropellado por un coche de caballos. Y así un sin fin de secretos que serán desvelados a lo largo de veinte paneles, los dos próximos meses en la facultad de Ciencias Físicas y a continuación, en la de Ciencias Químicas.


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