“Como sociedad seguimos educando a los hombres como si fueran dueños de las mujeres”

“Como sociedad seguimos educando a los hombres como si fueran dueños de las mujeres”


En la terraza del Hotel AC Málaga Palacio hace más viento de lo normal, parece que va a llover. De repente, aparecen dos mujeres que destacan por su cotidianidad. Frente a las joyas, lujo y extravagancias de un festival de cine, ellas deslumbran con sus sonrisas. Son Antonella Sudasassi y Daniella Valenciano, directora y protagonista de ‘El despertar de las hormigas’, que se encuentra en la sección oficial a concurso del Festival de Málaga.

‘El despertar de las hormigas’ te mantiene en vilo durante 94 minutos, y cuando termina sabes que va a ser difícil olvidarla. Antonella y Daniella a penas han tenido tiempo para descansar, pero sus espíritus rebosan vitalidad. Incluso, Dani, como le llaman tiernamente, se ha atrevido a meterse en el agua de la playa, aunque no se esperaba lo fría que iba a estar. “En Costa Rica está mucho más caliente, casi quema”, dice entre risas.

Ansiedad, agobio, cotidianidad, simbolismo y reflexión, sobre todo, mucha reflexión. ¿De dónde surge la idea de esta película?

Antonella Sudasassi: Primero de la relación con las mujeres de mi familia. Mujeres con muchos hijos, y muy dadas a servir a los demás, que están ahí siempre para lo que necesites. Pero ¿a costa de qué? esa fue la primera pregunta que me hice. Por otro lado, de una noticia que encontré sobre la mujer que tenía el pelo más largo de toda Brasil, y en la nota no salía ella a penas citada, sino su marido. Esa anécdota la sume a mi experiencia familiar y elaboramos el personaje de Isabel.

‘El despertar de las hormigas’ tiene mucha simbología, sobre todo con el pelo y las hormigas, ¿qué significado le da a esto?

A.S.: Esto lo dejo siempre a interpretación. El pelo se va mostrando en varias etapas y cuenta la narrativa de este personaje. Al principio lo cuida, y lo lava con mucho cariño. Pero después, es como una especie de cárcel que la reprime. Lo más importante es quién quiere que ella tenga el pelo largo ¿lo tiene por gusto o por exigencias? Por el otro lado, las hormigas son una metáfora de la sexualidad, ese hormigueo… También hace referencia al trabajo lento y pausado que hacen las hormigas y que van consiguiendo cambios.

¿Cómo se encuentra con Daniella y le dice que tiene que hacer este papel?

A.S.: El proceso del desarrollo de la película fue largo, casi tres años y medio. En el primer casting me encontré con Dani y le vi algo especial, ya sabía que tenía algo. No fue hasta mucho tiempo después que se lo dije, tanto que ya se había cortado el pelo. Hicimos un gran trabajo de construcción del personaje. Tanto que durante la película el personaje sufre una transformación.

Daniella Valenciano: Al venir del teatro, tenía miedo a ser muy expresiva o moverme muy rápido, entonces al principio estaba muy comedida. A medida que íbamos trabajando me doy cuenta de ciertas tesituras del personaje, sobre todo su contención. Algo que me ayudó mucho es que nunca estaba muy segura de si me estaban grabando, entonces estaba más preocupada por hacer lo que tenía que hacer en escena que por cómo me estaba viendo. El desentenderme un poco de la cámara me ayudó a que entendiera el personaje.

¿Cómo es trabajar con Antonella?

D.V.: Tres meses antes de empezar a grabar comenzamos a ir a San Mateo, que es donde grabamos, para conocer a los extras y tener relación con las niñas (mis hijas en la película). La cámara siempre estuvo presente para que se acostumbraran, pero las relaciones sentimentales estuvieron muy presentes. Para mi era importante un acercamiento corporal con las niñas para que fuera natural, no que llegáramos a grabar y tuviéramos que abrazarnos de forma artificial.

A.S.: También trabajamos mucho de la improvisación. El texto estaba claro, pero no era una restricción. Las niñas no eran actrices profesionales y nunca habían estado en el cine, por lo tanto lo hicimos casi como un juego.

Los extras y ciudadanos de Costa Rica en general ¿ya han visto ‘El despertar de las hormigas’? ¿Cómo cree que van a reaccionar?

A.S.: En Costa Rica aún no se ha estrenado la película. Creo que es el público más retador. Estamos hablando de pueblos que los padres de familia tienen la premisa “a mis hijos los educo yo”. El año pasado cerraron con cadenas los colegios para que sus hijos no entraran a recibir las nuevas guías de educación sexual. Por lo tanto, allí va a ser interesante lo que ocurre. El valor de la película es que no los confronta directamente, sino que la pueden ver alarmarse un poco y generar una reflexión.

¿Qué busca remover con esta historia?

A.S.: Me gustaría que cualquier persona, independientemente del contexto puedan empatizar con el personaje de Isabel. Un personaje muy sencillo. Una madre, casada a la que la vida le ha pasado por encima, pero que nunca se cuestionó qué quería hacer. Muchas veces tomamos decisiones pensando en los demás, pero se nos olvida pensar en lo que nosotros queremos. Entonces es una reflexión con el público de que a veces hay que tomar decisiones a cuenta propia, y no a través de los demás.

‘El despertar de las hormigas’ ha sido su primer largometraje, ¿cuáles han sido sus primeras impresiones?

A.S.: De todo un poco. Hay altos y bajos. Costa Rica, es un país que no tiene industria de cine, que produce poco y no tiene una ley de cine. Ahora estamos en la parte más bonita, que es encontrarnos con el público. Es hermoso porque siento que la gente lo está entendiendo, que hay un esfuerzo por contar una historia desde lo cotidiano, y a la gente le está llegando.

Además, la concepción del amor romántico está muy presente en ‘El despertar de las hormigas’ ¿qué opinión tiene de este?

A.S.: Hay un grafiti en alguna parte de Málaga que dice “El amor romántico mata”, pues no tengo nada más que decir. En ‘El despertar de las hormigas’ no se produce un contexto de violencia extrema, solo de micromachismos. Alcides así se crió y no creo que hubiera llegado a esos extremos. Pero, sin duda alguna, sigue siendo una realidad para muchas mujeres en todas las partes del mundo. Desgraciadamente como sociedad seguimos educando a los hombres como si fueran dueños de las mujeres.

También está presente el papel de las niñas ¿puede afectar el entorno que les rodea en su futuro?

A.S.: Justamente de eso va la película. El machismo casi siempre se lo achacamos a los hombres, decimos que son los que se comportan como machos. Muchas veces, el machismo se hereda de abuela a hija y de madre a hija. No es por mala intención, sino una costumbre. La sociedad nos exige a las mujeres comportarnos de ciertas maneras. Esto viene desde un relato muy personal, ya que siempre he visto a mis abuelas y mis tías estar ahí siempre para los demás. Pero, ¿cuándo se atienden a ellas mismas? 

Ahora que está en el Festival de Málaga ¿cómo ve la posibilidad de recibir algún premio?

A.S.: Es difícil de saber. La verdad que yo estoy muy feliz de estar aquí. Es muy lindo sentir y encontrarse con el público. Estoy sintiendo que el público está entendiendo la película. Una película muy sencilla, que no trata de ser simple pero que busca reflejar en una cotidianidad las pequeñas transformaciones silenciosas que podemos hacer para cambiar el mundo.


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