La Biblioteca universitaria del futuro

La Biblioteca universitaria del futuro


Las bibliotecas universitarias construyen día a día su presente, germen del futuro que en parte ya está aquí y que surge del apoyo a los objetivos fundamentales de las universidades: docencia,  aprendizaje, investigación, extensión socio-cultural y gestión administrativa. Y todo ello dentro de un continuo proceso de transformación digital e innovación al que no hay que temer. La Biblioteca ha mostrado secularmente su capacidad de adaptación al desarrollo social bajo un planteamiento inclusivo sustentado en la incorporación paulatina de buenas prácticas (estrategias flexibles, gestión eficaz de recursos, cooperación, retroalimentación a partir de inputs de usuarios, uso de estándares de evaluación de calidad). Por ello se ha consolidado como lugar físico, y ahora también virtual, donde personas e información interactúan y, en el caso de las bibliotecas universitarias, en el punto de intermediación entre tecnología y educación.

¿Qué deberán ofrecer o, mejor dicho, qué ofrecen ya en buena medida las bibliotecas universitarias? En primer lugar, una actitud proactiva e integrada en la Universidad, apoyando la innovación y los valores de transparencia, reforzando la cooperación interbibliotecaria y con otros servicios universitarios, y atendiendo las necesidades de todos sus usuarios. Y en segundo, la coexistencia de nuevos servicios con los tradicionales de mayor éxito (préstamo, formación e información) en espacios flexibles, acogedores, sociales y sostenibles medioambientalmente.

El apoyo a la docencia afecta a tareas de enseñanza, tutoría, escritura, aprendizaje a lo largo de la vida y competencias digitales en un nuevo marco de aprendizaje conectado y colaborativo, empleando colecciones en múltiples formatos y nuevos requerimientos en materia de dispositivos y software. El objetivo en este punto ha de ser doble: establecer una conexión entre las etapas de estudiante y profesional del alumnado y consolidar el rol bibliotecario de intermediación frente al de transmisión. Para ambas cuestiones, el avance en el uso de diferentes soluciones tecnológicas (herramientas de descubrimiento, repositorios digitales, plataformas de libros digitales, gestión de datos abiertos, medios digitales de comunicación social, dispositivos móviles) ha de ser constante. De cara a la investigación, se ha de profundizar en las iniciativas de Ciencia 2.0 y Ciencia Abierta, asesorando en cuestiones esenciales como la gestión, visibilización y rentabilización de datos y resultados, la propiedad intelectual en la era digital, los repositorios institucionales, a publicación con impacto, la evaluación científica, el uso de gestores documentales, el posicionamiento web, la difusión abierta del conocimiento, la aplicación de tecnologías de la web social al proceso científico, o la identidad y reputación científica digital.

Por María del Carmen Liñán Maza
Directora de la Biblioteca Universitaria de la UCO
@Buco_es


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