Informe PISA: ¿Vaso medio lleno o vaso medio vacío?


El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, daba a conocer el pasado lunes en rueda de prensa los resultados del informe PISA, que se publicaron de manera oficial un día después. Un estudio que evalúa cada tres años los conocimientos y las competencias en las áreas de Lectura, Matemáticas y Ciencia de jóvenes escolarizados de 15 años de países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En la edición de 2015 se han evaluado los conocimientos de 540.000 estudiantes que representan a 29 millones de alumnos de 15 años escolarizados en los 72 territorios participantes (los 35 miembros de la OCDE más 37 asociados). En el caso de España, la muestra ha sido de 37.000 alumnos de 980 colegios e institutos, con un coste para las arcas del Estado que asciende hasta los 400.000 euros.
El informe PISA, por primera vez en su historia, ha sido respondido íntegramente por ordenador y tenía a las Ciencias como materia protagonista. “Una década de avances científicos no ha tenido correspondencia en los avances relativos al rendimiento en ciencias en los centros de enseñanza”, esgrimía Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE, en la presentación del informe que tuvo lugar en Londres. “En todos los países hay un margen de mejora, incluso en los que mejores resultados registran. Con unas tasas elevadas de desempleo juvenil, una creciente desigualdad, unas diferencias de género significativas y una necesidad apremiante de impulsar el crecimiento integrador en muchos países es preciso adoptar más medidas para garantizar que todos los menores tengan la mejor educación posible”, añadía en su explicación ante los medios Ángel Gurría.

“España rompe la brecha educativa”
Lo que no ha cambiado es la óptica desde la que se analizan los resultados desde el año 2000, cuando el sistema educativo español entró a formar parte de este examen. La pregunta es siempre la misma: ¿Vaso medio lleno o vaso medio vacío? Desde el Gobierno se podría decir que el vaso está más que lleno, destacando que son “los mejores resultados” que ha obtenido España en todos los informe PISA gracias a los 496 puntos de media, una cifra con la que superamos por primera vez la media de la OCDE, con 493. España se coloca así por encima de Luxemburgo, Italia o Israel, aunque muy lejos de Japón (538), Estonia (534), Finlandia (531) y Singapur (536), el país con mejores resultados. Números celebrados por el Presidente, Mariano Rajoy, quien escribió en su red social que “España rompe la brecha educativa y se sitúa, por primera vez en la historia, al nivel de los países más avanzados del mundo”.
Un análisis también compartido por el ministro de Educación, aunque en una línea más moderada que la del presidente del Gobierno. Íñigo Méndez de Vigo destacó los resultados como “especialmente satisfactorios” y añadió que “se ha roto la brecha” respecto a la media internacional de años anteriores “gracias a los profesores”.
Sin embargo, si situamos los datos de este año en contexto con informes anteriores, la conclusión es que nuestro sistema educativo más que una mejora refleja un largo estancamiento, dado que los alumnos españoles vienen obteniendo resultados muy parecidos desde 2009.
Así que, viendo el vaso medio vacío, la principal razón de la mejora de España en el ranking es el empeoramiento de la media de la OCDE, con tres puntos menos respecto a 2012. No obstante, y a pesar de este punto, los datos de 2015 se podrían dar como satisfactorios debido a que se han dado dentro de un grave crisis económica que ha provocado recortes en educación (miden los tramos desde 2012 a 2015) y con el cambio en 2013 de la LOE a la discutida LOMCE. Aunque esta ley, para el ministro de Educación, no ha tenido una “influencia grande” en los resultados, pues la evaluación se hizo en 2015 cuando la ley solo llevaba en vigor dos años.

Por asignaturas
España obtiene 496 puntos en lectura, ocho más que en 2012 y superando, por primera vez, la media (tres puntos por encima de la OCDE). Se coloca a la altura de Reino Unido, Francia o Dinamarca y por encima de Italia, Austria o Islandia. Datos que no son correspondidos en matemáticas, donde los alumnos españoles siguen ‘flojeando’. Los 486 puntos suponen un incremento de dos puntos respecto a la edición anterior del informe, pero se encuentran cuatro puntos por debajo de la media (490) y muy lejos aún de los mejores: Japón, Corea del Sur y Suiza. La OCDE explica sobre esta nota que “no lo hacemos tan bien como la media” y que el rendimiento se mantiene “invariable” desde 2006.
En ciencias, materia que es la protagonista de esta edición del informe PISA, los alumnos españoles han sacado peores notas (tres puntos menos) que en 2012, aunque los 493 puntos nos sitúan “por primera vez” en la misma media de los países analizados.

 

Los grandes problemas
España sube a nivel internacional, pero también suben las diferencias entre comunidades, hablando de una España educativa de dos velocidades, partida en una alarmantemente brecha norte-sur.
Ante estas graves diferencias el ministro de Educación ha señalado que “debe hacernos reflexionar, a las comunidades especialmente” y ha considerado que hay que “apreciar” las “buenas prácticas” de algunas de ellas, como Castilla y León, una región “a priori con una dificultad grande” debido a su extensión territorial y la dispersión de población, y que “ha puesto mucho énfasis en la educación. Tenemos que aprender unos de otros para lograr esa cohesión que es tan importante”, ha subrayado.
Analizando el informe PISA por materias y comunidades, en ciencias los niños de Castilla y León han obtenido 519 puntos, superando claramente la media de la OCDE con 493 puntos, y la de la última comunidad autónoma, Andalucía, con 473 puntos. Esto hace que la distancia entre los alumnos de ambas comunidades sea casi de un curso y medio, ya que 30 puntos equivalen a un curso escolar, según ha convenido la OCDE.
La respuesta por parte de la consejera de Educación andaluza, Adelaida de la Calle, a estos malos resultados es que se deben a “los efectos nocivos de la LOMCE” y a la elección de los 54 centros andaluces que se han examinado, los más bajos en el informe, según la Junta. “Los entornos son fundamentales en cualquier sistema educativo”, agrega Adelaida de la Calle, quien, no obstante, dice que tomarán estos datos “un instrumento de mejora” para analizar y tomar la medidas correctas.
Mientras, en el apartado de compresión lectora, también se sitúa primera Castilla y León con 522 puntos; 496 es la media de España y 493 la de la OCDE. En este punto Extremadura se sitúa como la comunidad autónoma con peores números: 475.
Por último, en matemáticas los mejores estudiantes están Navarra, con 518 puntos, seguidos Castilla y León, con 506, aún con un gran margen sobre la media de la OCDE (492) y la española (486). La última comunidad autónoma en este campo es Canarias, con 452, y que ha vuelto a integrarse dentro del informe PISA después de salirse en 2009.
Los resultados han sido muy aplaudidos por el consejero de Educación de Castilla y León, Fernando Rey, quien en comparecencia pública se ha mostrado exultante por unas cifras que califica como “apabullantes”. Y es que su comunidad lidera dos de las destrezas en España (ciencias y lectura) y está a la altura de países como Canadá, Finlandia o Japón. “El éxito es el resultado de una enorme eficiencia con recursos ajustados, con unos resultados no son los esperables con nuestra renta per cápita. Tenemos muy pocos alumnos con bajo rendimiento y eso nos entusiasma”, añade Fernando Rey sobre un informe PISA también calificado como “bueno “en la Comunidad de Madrid, que está por encima de la media de la OCDE en ciencia y comprensión lectora y solo suspende en matemáticas. El consejero de Educación, Rafael van Grieken, destaca que los resultados reflejan la labor de toda la comunidad educativa y “muy fundamentalmente” de los profesores que trabajan por la educación de los jóvenes.

 

Los repetidores
Al margen de las grandes diferencias entre comunidades, el otro problema que advierte el informe PISA sobre el sistema educativo español son los repetidores, señalando como “extraordinarios” los datos en este punto: casi uno de cada tres estudiantes de 15 años (31%) ha repetido alguna vez antes de finalizar la Educación Secundaria. Esta cifra es 19 puntos porcentuales mayor que el promedio de los países de la OCDE y 16 más que en el conjunto de alumnos de la Unión Europea. Desde el 21% de Cataluña al 40% en Baleares. “Aunque se observa una ligera disminución” de estos porcentajes desde la edición de 2012 a la de 2015″, matiza. Así, la OCDE recomienda revisar las políticas de repetición de curso en la enseñanza obligatoria para solucionar un problema calificado en el informe como “preocupante”.

 

Singapur, la primera: ¿Por qué?
El informe PISA es criticado por algunas voces, que consideran que con este examen la educación se convierte en un medallero, sin profundizar en la realidad social de cada país. Críticas al margen, la edición de 2015, como ya ocurriera en las dos últimas ediciones, ha colgado la medalla de oro a Singapur. La clave del éxito está en la preparación de sus maestros.
En Singapur, igual que en otros países del este asiático como Japón, “la mejora de los resultados educativos ha sido notable, por ejemplo, porque se ha apostado fuerte por atraer, desarrollar y retener al mejor talento. No puede ser que solo se conviertan en maestros aquéllos que no saben a qué otra cosa dedicarse”, constató Andreas Schleicher, director del área de Educación de la OCDE, en una entrevista con El Periódico.
“Singapur ha invertido muy seriamente en dotarse de un cuerpo docente de calidad, lo que le ha permitido elevar el prestigio y el estado de la enseñanza y atraer a los mejores graduados”, agregaba a la BBC Sing Kong Lee, vicerrector de la Universidad Tecnológica de Nanyang, a la que está vinculado el Instituto Nacional de Educación de Singapur. Por este centro pasan todos los maestros del país, que recluta a sus docentes entre el 5% de graduados con mejores notas.
El último pilar del éxito de Singapur es la estabilidad de su sistema educativo, llamado Edusave. El país lo puso en marcha en 1993 con una asignación económica de 1.000 millones de dólares de presupuesto. Actualmente, el Edusave se mantiene y recibe 5.500 millones de dólares de las arcas estatales públicas. Uno de los objetivos es que los alumnos sobresalgan en “áreas académicas y no académicas”. La educación es un “ecosistema en el que no se puede cambiar una parte en solitario, hay que trabajar en equipo”, ha subrayado el vicerrector de la universidad de Nanyang.


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