Titulado, migrante y sin certificado para trabajar: la odisea que no solucionó el Plan Bolonia

Titulado, migrante y sin certificado para trabajar: la odisea que no solucionó el Plan Bolonia


A la odisea de la migración se suma el drama de la burocracia. El Plan Bolonia prometía para muchos estudiantes universitarios la acreditación de sus títulos en toda Europa. Ya estudiaras en Almería o en Berlín, tu diploma final justificaba tu profesionalidad y formación para el puesto.

En teoría, un estudiante español, una vez ha obtenido su título universitario, puede ejercer en la Unión Europea, añadiendo el suplemento europeo como documento traducido que incluye información sobre “los estudios cursados, los resultados obtenidos, las capacidades profesionales adquiridas y el nivel de su titulación en el sistema nacional de educación superior”. De este modo, el título de Grado, al estar unificado en Europa debería ser por sí mismo un certificado de profesionalidad, al que el suplemento europeo sumase solo el desglose de las asignaturas que en cada universidad se imparten. 

La realidad de los egresados españoles se complica al migrar. Este es el caso de decenas de enfermeros y enfermeras que, tras ver las pocas opciones de trabajo en España, deciden probar suerte en el extranjero. Entre los países de acogida, Bélgica suma cada año más adeptos. La buena disposición de los hospitales belgas, unida a la reputación de la formación de los españoles, hace que muchos enfermeros y enfermeras decidan dar el paso y trabajar allí. Es aquí donde aparece el temido certificado 2005/36/CE, un documento oficial que emite en Ministerio de Educación y que, actualmente, tarda en llegar a los solicitantes entre 4 y 6 meses. 

Con título y atrapado

Con las remisiones a los trámites legales, los egresados se ven atrapados en la burocracia. Así, mientras que desde las universidades solo les pueden dar el suplemento europeo al título, desde el Ministerio de Educación informan que “mínimo 4 meses” para tener el certificado. 

Sin empleo ni posibilidades en España, los jóvenes ven su futuro fuera. Pero tampoco pueden acceder a él por la propia ralentización de los procesos españoles. Entre los casos más preocupantes se encuentra el de Laura Díaz, enfermera titulada por la Universidad de Almería. Tal y como señala Díaz “en España solo hay posibilidad de encontrar trabajo para meses sueltos, cubriendo algunas bajas y sin nada fijo, por lo que opté por irme a Bélgica. Allí he pasado las entrevistas y por ahora tengo reservado un puesto de trabajo fijo, el que además  suma puntos si quiero volver a España y opositar”. 

Con los trámites finalizados y su puesto a espera de su llegada, Laura continúa en Almería por la falta de un documento. En concreto el certificado 2005/36/CE. Aun siendo graduada y formar parte del Plan Bolonia, para reconocer su título se le exige el certificado señalado, algo que tanto ella como el resto de sus compañeros alega “no tener sentido”. “Si mi título es del Plan Bolonia y ya de por si se supone que está reconocido en toda Europa ¿por qué necesito otro certificado que además tarda tantísimo en llegar?”

Preguntado por la utilidad de este documento, desde el Ministerio de Educación remiten a la información volcada en la web, tanto del certificado como del suplemento europeo. En esta línea, desde la administración recalcan que “si el país donde van a trabajar pide el certificado 2005/36/CE ellos se encargan de darlo”, siendo así una solicitud propia de los países de destino. 

La máxima entre todos los entrevistados a la hora de solicitar el documento al Ministerio es la misma “te tratan con muy mala educación, me han llegado a decir que ‘me siente a esperar que pueden tardar hasta 10 meses’ y luego me han colgado”. Así lo relata Paula Pérez, quien tras graduarse en 2018 por la Universidad de Valladolid lleva encadenando contratos por horas en la sanidad pública. “En estos momentos estoy sin trabajo y sin ingresos, tengo la suerte de vivir con mis padres, pero ya va siendo hora de poder independizarme”, recalca la vallisoletana, quien además señala cómo en España las condiciones laborales son pésimas, “en mi caso, no conseguí plaza tras el EIR, lo que significa que me llaman por horas y no puedo hacer planes de vida, ya que me han llamado varias veces para incorporarme a la hora siguiente, sin poder decir que no porque te penalizan”. Con experiencia en la sanidad privada “donde el trabajo me gustaba pero no me compensaba, las condiciones eran horribles”, Paula probó suerte en Bruselas, donde ya tiene una plaza para cubrir una baja. “Tampoco puedo buscar casa allí, porque no sé cuándo me llegará el certificado del Ministerio, lo pedí en noviembre y cada vez que llamo o les escribo, si me contestan, me dicen que no saben nada y que espere, y lo que no sé es cuánto tiempo me va a esperar a mi el Hospital, que es mi futuro”. Desde su universidad, la Universidad de Valladolid, a diferencia de otras instituciones, Pérez señala que “no me quisieron ayudar tampoco, me dijeron que no era su responsabilidad”.  Con un grado perteneciente al Plan Bolonia “lo que no entiendo es que me pidan tantos documentos, se supone que es Europa y están unificados y esto demuestra que es falso”.

¿Qué es el certificado 2005/36/CE?

Tal y como se recoge en el Diario Oficial de la Unión Europea, el certificado 2005/36/CE marca el “reconocimiento de las cualificaciones profesionales por el Estado miembro de acogida permitirá al beneficiario acceder en ese Estado miembro a la misma profesión que aquella para la que está cualificado en el Estado miembro de origen y ejercerla con los mismos derechos que los nacionales”.

Traducido a un lenguaje coloquial, este documento serviría para demostrar que una persona ha obtenido un título académico que le habilita a en su profesión. 

El suplemento europeo: más completo y rápido

Con la premura de obtener los documentos necesarios, muchos egresados españoles adjuntan el suplemento europeo al título. Tal y como señalan desde la Unidad de Títulos de la Secretaría General de la Universidad de Málaga (consultada por Aula Magna) “este documento se da a los estudiantes de forma gratuita cuando piden el diploma de su titulación, solo tienen que marcar la casilla para que se les facilite”. De este modo, el suplemento llega incluso a obtenerse antes que el propio título pues “mientras que el título lo gestionan en Madrid, los suplementos lo hacen las propias universidades, y es mucho más rápido”. 

El suplemento europeo al título universitario recoge toda la información sobre las asignaturas, calificaciones y las capacidades profesionales adquiridas del estudiante durante su formación, ofreciendo los datos tanto en español como en inglés. Es por tanto un documento más completo, que se viene gestionando desde 2003-2005 como aval de la formación académica en otros países de la UE.

Al preguntar a la Unidad de Títulos, los responsables señalan que “en principio el suplemento europeo es más completo que el certificado y además viene traducido al inglés, pero ya habría que tener en cuenta qué pide cada país, que puede solicitar lo que considere oportuno”.  

Otro caso parecido lo sufre Ángela Rodado, egresada de la Universidad de Sevilla. Tras finalizar en septiembre, probó suerte y directamente la llamaron para incorporarse en Bélgica. “Tengo plaza en un hospital público de Bruselas, que me dará no solo experiencia laboral sino además la oportunidad de vivir fuera y probarme a mí misma”. Ángela comenzó los trámites para solicitar el certificado en noviembre, “he llamado al Ministerio, allí me han contestado de forma muy grosera. He llegado al punto de presentar en el registro de la Junta de Andalucía un escrito para que se solucione, pero mínimo hasta mayo no creo que vaya a tener mi certificado”. Al igual que sus compañeras, esta enfermera expone la falta de “sentido” de los títulos del Plan Bolonia, recalcando que “no entiendo que si el Plan Bolonia buscaba unificar los grados luego se nos pongan tantas trabas para ejercer nuestra profesión”. 


Compartir