Alerta, universitarios

Alerta, universitarios


Queridos estudiantes universitarios: La suspensión de actividades académicas no es un período extra e inesperado de alegres vacaciones. Ni gozosa ocasión para reunirse en público botellón ni en privada fiestuca de amiguetes. Pensad en que a vuestros bisabuelos e incluso abuelos se les pidió ir a una guerra absurda, como todas, y fueron. Muchos murieron en los frentes de lucha o poco después por las secuelas. Todos aquellos combatientes tenían en aquellos días la misma edad que vosotros tenéis ahora. A vosotros, jóvenes, solo se os está pidiendo quedaros en casa, es bastante mucho menos. Ese acto, no salir a la calle por ahora, no es sólo por vuestra propia seguridad, sino por la de los ciudadanos de mayor edad. Se llama solidaridad, que es la mayor necesidad de esta hora en España.

La desunión que tira de unas regiones contra España, parece haber dejado el temita, aparcado por ahora, para pedir ayuda, unión y defensa en un momento en que se le ve la cara a la muerte y eso asusta y mucho. Sobre 10 millones de estudiantes de todos los niveles es una fuerza vital para plantarle cara a la epidemia nacional. La ayuda parece poca, pero es muy alta, pues significa colaborar con ese pequeño ‘sacrificio’ (quedarse en casa) en ayudar a frenar la propagación vertiginosa del contagio, que va a mil personas por día. Ese gesto de no salir, es vuestra contribución para la lucha contra el virus chino, que puede matar y mata, principalmente, a los mayores que podrían ser vuestros abuelos actuales.

El botellón puede esperar, ahora será oportunidad para bajar los niveles etílicos. Sí, ya sé que no todos los universitarios son carne de juergas callejeras en parques y plazas o estacionamientos de las mismas universidades. Pero la rebeldía, propia y buena de vuestra edad, tiene hoy una buena oportunidad para ejercitarla quedándose en casa y ayudando a vuestros vecinos mayores y/o familiares con dificultades a hacer las compras por ellos, sin que tengan que salir. Se abre un amplio frente para ofreceros, porque es la hora de la solidaridad, y los españoles no somos ajenos a tal virtud.

Los españoles, como también los italianos, somos gente de calle. Quedar en bares, restaurantes y chiringuitos es ley cultural de la amistad. Todo acto festivo particular, cumpleaños, bodas, primera comunión, etcétera, se celebran en lugares públicos. Una costumbre difícil de erradicar de un día para otro. Acatar ahora medidas restrictivas requiere de una disciplina que desconocemos. Encontrar tal disposición parece que va a requerir normas muchos más duras. Vosotros que sois herederos del ‘prohibido prohibir’, aunque no sepáis de dónde salió ese eslogan, vais a tener que acatar las órdenes restrictivas que ya se nos echan encima. Prohibir va a ser un verbo a conjugar en todos sus tiempos mientras el virus siga atacándonos. Y la única forma es ser disciplinados. Aprovechad para Investigar, trabajos de clases, películas, leer, RRSS. Prudencia, es la ley como recomendó, Baltasar Gracián.

Por Carlos Pérez Ariza
@OraculoCharlie
En Horizontes


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