El currículum hay que demostrarlo


Pueden no estar de acuerdo conmigo pero, en mi humilde opinión, los estudiantes, que somos todos, desde el más pequeño hasta el más grande, deberíamos sacar matrícula de honor al conjugar el siguiente verbo: demostrar.

Toda una vida académica, sobre todo con más intensidad en los últimos años y próximos a la primera búsqueda de empleo, tratamos de ver cómo organizamos nuestro currículum. En muchas ocasiones es una tarea tan ardua que el hecho de hacerlo parece convertirse en otro trabajo ¿En qué orden cronológico lo pongo? ¿Ascendente, descendente? ¿Será buena esta foto de carnet o será mejor esta otra? Que en ésta no aparezco demasiado bien, tenía que haber ido a la peluquería… si ya me lo dijo mi madre, que con ese pelo no me cogen en ningún lado, ¿utilizo el modelo de currículum europeo o el que me aconsejó mi último profesor? ¿Señalo mi nivel de inglés como intermedio o como medio alto? Por cierto, si encuentran el termómetro del idioma, avisadme, ¡que todavía no lo he encontrado! O no me digan ustedes que no se han hecho preguntas como: ¿Si mi abuelo prometió dejarme el coche, indico que tengo vehículo propio? Pero es que el coche no es mío… es de mi abuelo… entonces… qué jaleo… estoy agobiándome… y ya, para colmo, si pulso “ENTER” el Word añade la segunda hoja, surge la duda de si dos hojas son demasiado y nos preguntamos si el tamaño importa.

Bromas aparte, esto es el pan de cada día y en algún momento de nuestras vidas se nos exigirá, sea como sea, tener disponible un currículum. Lo verdaderamente valioso no es qué poner o qué quitar, que también, sino que lo que quede escrito, pueda demostrarse, a excepción de otras formas de currículum distintas al tradicional en el que el papel no es el soporte utilizado.

Venimos a destacar que tenemos que tener presente el lema de: “te contrato por tu expediente y te despido por cómo eres”, pues el currículum es, en términos taurinos, la alternativa para torear el primer toro, pero el día a día de un trabajo es lidiar con muchos más. Habrá que tener el arte y las armas suficientes, muleta y espada, para saber controlar al más bravo. Por eso decimos que el expediente es básico, pero las habilidades sociales pueden ser aún más importantes. Así como trabajar en equipo, ser flexible, la capacidad de comunicación, saber cómo y cuándo delegar responsabilidades… son ejemplos de otros pilares que no se citan en el CV, pero que nadie niega que no sean imprescindibles.

Mentir puede ayudarte a conseguir el empleo pero no olvidemos que después hay que mantenerlo. Las palabras se las lleva el viento, aunque queden escritas. Para terminar, recomiendo que visiten nuestro nuevo portal de empleo poniendo en práctica lo aquí descrito http://empleo.aulamagna.com.es/buscar-trabajo-empleo/ y os animo a seguir interactuando a través de los perfiles de Twitter, el general de @AulaMagna, y el de un servidor, @vistadpajaro


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Comentarios
  • Nazareth#1

    17 febrero, 2014

    Magnífico Jose..sin palabras 🙂

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  • Colin#2

    17 febrero, 2014

    El Crack de mi compañero, se puede escribir mejor!!!!!!!!!!!!!!!

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  • Cristina#3

    18 febrero, 2014

    Perooo que razón tienes!!! Estoy contigo al 300%
    Te quejarás…. mira que compañeras tienes…
    Bs

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  • Juan M. González#4

    19 febrero, 2014

    Enhorabuena Leonsio, otro articulo tan interesante como cercano.

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