Miedo y desesperanza

Miedo y desesperanza


Recuerdo perfectamente el primer día de este curso que bajé a dar clases presenciales a la universidad. Me encontré con una situación digna de una película de Halloween: un campus vacío, casi muerto, y unos medios para dar clase espantosos. Creo que todos los estudiantes de la UJA que hayan tenido la suerte de bajar al campus -y digo la suerte, pues algunos no tienen este modelo híbrido de docencia en su grado- se reconocerán a sí mismos en estas palabras.

Pero esta tremenda soledad del campus no es lo más estremecedor. Lo peor es el retraso que llevan los estudiantes con las clases virtuales. Los exámenes presenciales de enero están cerca y, sin embargo, muchos grupos no van ni por la mitad del temario. No nos sentimos preparados para las evaluaciones; resulta imposible estarlo cuando la docencia de algunas asignaturas consiste en leerse un pdf o cuando ciertas clases virtuales impartidas desde la universidad duran media hora porque los profesores no saben utilizar Google Meet.

También parte del estudiantado -que no todo- hace mal las cosas. Sólo hace falta salir en un descanso a la puerta del edificio para ver a grupos de estudiantes sin mascarilla, fumando o comiendo sin respetar la distancia social. Ante esta situación que cada día empeora más y las pocas soluciones que nos dan desde arriba, solo nos queda una cosa: unirnos, levantarnos y luchar juntos por una educación pública de calidad. Como representante estudiantil y secretaria del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Jaén me da mucha pena ver como los propios delegados se rinden y no quieren seguir en sus puestos. Ahora, más que nunca, les necesitamos.

Todos echamos de menos reírnos en clase sin tener que estar a dos metros de nuestros compañeros, comer en la cafetería con nuestros amigos o sentarnos en la plaza de los pueblos. Por ello lo que más me gustaría es que la siguiente noticia que lea de la Universidad de Jaén sea para alabar la responsabilidad de sus estudiantes. Tenemos que, ante todo, dar ejemplo, pues de lo contrario difícilmente saldremos de esta.

Por Laura Castillo Díaz
Representante estudiantil y Secretaria del Consejo de Estudiantes de la UJA


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