¿Qué estudio?


¿A qué puedo dedicarme? ¿Tendrá eso futuro? ¿Será rentable? Estas son algunas de las preguntas más comunes que todo ser mortal puede preguntarse con total naturalidad y con la única intención de, machete en mano, ir abriéndose camino entre las lianas de este salvaje panorama laboral. Puede que estés esperando el resultado de las pruebas de selectividad, que hayas terminado los estudios universitarios, estés a punto de finalizarlos, tengas pensado ampliarlos o te encuentres en el supuesto en el que directamente no sabes qué hacer porque tu corazón, inclinándose hacia un lado, y tu razón, hacia otro, no dejan de jugar contigo.
A continuación intentaremos esbozar algunas pinceladas que pueden ayudarte a coger el timón del barco de tu futuro y evitar alguna que otra zona de aguas bravas.

En la actualidad hay dos notas en las que los especialistas coinciden y que nunca dejan de advertir. Con independencia de la profesión, hay aspectos que son comunes a cualquier sector: el buen uso de las nuevas tecnologías y una alta especialización. Si no contamos con estos factores será difícil triunfar, y sobre todo destacar, en un mercado cada vez más competitivo. La calidad y la diferenciación le acompañan como los principales platos de tu carta de presentación.

Por suerte, nuestro país no solo se caracteriza por su variedad lingüística y cultural, sino que la orografía, la posición geográfica y las dispares climatologías han hecho desarrollar unos sectores muy variopintos tanto en la industria, agricultura o en el sector servicios. En todos ellos hay importantes nichos de empleo que todavía hoy lanzan sus voces esperando a ser explotados. Sin embargo, por encontrarse el núcleo duro de los lectores de este periódico (@AulaMagna) entre Madrid y Andalucía, mencionaremos, dentro de ambas comunidades, los principales sectores que, atendiendo a varios condicionantes, presentan un futuro más prometedor.

Respecto a Andalucía, al margen del motor del turismo, ya sea de costa o de interior, se está apostando, entre otros, por:

• El sector aeronáutico
• Agricultura intensiva
• Formación y gestión de los recursos humanos

El tercer apartado podría merecer alguna mención aclarativa, aunque también es el mejor ejemplo del sentido común. La tasa de paro tan elevada en esta comunidad hace resurgir la creación de empresas que minimicen el alto desempleo, y ello requiere inevitablemente de profesionales que sepan gestionarlo.

En atención a Madrid, por el mero hecho de ser la comunidad de la capital de España, poco más hay que decir, aunque la investigación en general y las nuevas tecnologías hacen valer su presencia hasta alcanzar cotas considerables de empresas, pues llega a concentrar más de un cuarto de todo el país para desarrollar las tecnologías de la información y la comunicación, lo que venimos a conocer como TIC.

Para terminar, está la duda entre trabajar en lo que amas o amar en lo que trabajas. Si pudiera interesarte mi opinión, yo me decanto por lo segundo y básicamente por una razón de peso: puede que lo que amas no sea demasiado rentable y deba seguir formando parte de tu hobby, al menos, momentáneamente. Sé que estas palabras pueden llegar a no ser compartidas, pero prefiero ser realista a sabiendas de que el consejo que se oye con más habitualidad es que estudies lo que te guste. Los sentimientos pueden nublar a la razón.

Si lo que es rentable también coincide con lo que es de tu agrado, no habría nada más que debatir.


Compartir

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Su email no será mostrado en los comentarios. Los campos requeridos son marcados con *